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Hola, mi nombre es  Bint, JAMES BINT...¡y tengo una licencia para freír!

Su Majestad el Príncipe Laurent de Bélgica nombra James Bint Embajador de la cultura frietkot (tienda de patatas fritas) belga en el extranjero.

La cultura ‘frietkot’ fue reconocida como patrimonio cultural inmaterial por la Comunidad Flamenca y la Comunidad Germanófona, la federación Wallonie-Bruxelles y la Región de Bruselas-Capital.

Durante un evento oficial, en presencia de los Ministros de Cultura y de Agricultura, celebrada en el Atomium en Bruselas el 20 de julio de 2017, su Majestad el Príncipe Laurent de Bélgica ha nombrado el Señor James Bint Embajador de las verdaderas patatas fritas belgas en el extranjero.

Ser el embajador de la auténtica patata frita belga me llena de orgullo. Desde luego, no existe otro país en el mundo dónde estos bastoncitos fritos, con su precioso color dorado, formen tan parte de la cultura popular como en Bélgica.  

Como probablemente ya sabes, en este pequeño país cuya capital Bruselas es igualmente la capital de Europa, se hablan tres idiomas oficiales: el neerlandés, el francés y el alemán.  Pero el idioma de las crujientes patatas fritas es el mismo en todas partes. No es para nada que en cada una de las tres comunidades‘la cultura de las freidurías’ se encuentre en un proceso para ser reconocida como ‘Patrimonio Cultural Inmaterial’. En ninguna parte del mundo, las patatas fritas acortan las distancias entre las personas, sea cual sea su clase social, como lo hacen en este país con sus 11 millones de habitantes.

Además, el sabor de las patatas fritas es determinado por la diversidad de nuestras patatas       -Bintje sigue siendo especialmente popular, pero también hay otras razas que amplían la oferta de longitud, color y sabor- y por el modo de freír (aceite vegetal o grasa de buey). Evidentemente, la amplia oferta de salsas que acompañan nuestras patatas fritas también aporta mucha variedad y riqueza.

Las patatas fritas belgas son una fiesta para todos los belgas, tanto los grandes como los pequeños. Es todo un honor poder difundir este mensaje por el mundo entero. ¡En Bélgica ya somos los exportadores de patatas fritas congeladas más grandes al nivel mundial!

Tras un referéndum, los belgas han elegido compartir su secreto con todos los ciudadanos del mundo. Con el fin de asegurar que las auténticas patatas fritas belgas también perduren entre las próximas generaciones, se ha creado un proyecto de durabilidad llamado‘Todos juntos para un crecimiento durable’. 

Yo, James Bint, procuraré que este sabroso producto del país de las patatas fritas pueda crear experiencias festivas en el mundo entero, ahora y en el futuro. ‘¡Que aproveche!’

8 pasos del cielo: vídeo
Embajador

La figura por excelencia para representar ‘La patata frita belga’ como un marco general. Nuestro James Bint es, casi literalmente, la pancarta del sector de la patata. Un embajador digno de nuestros bastoncitos dorados.

Bélgica

Cada ciudad, municipio o hasta pueblo belga contribuye a la autenticidad freída belga, a menudo con más de una freiduría. Es más, desde los principios de este año la ‘cultura belga de las barracas de patatas fritas’ es reconocida como patrimonio cultural inmaterial.

Patatas fritas

El sabor y el olor de las patatas fritas belgas son únicos, tal y como lo son las freidurías y barracas donde se fríen. En Bélgica, freír las mejores patatas fritas es a menudo una auténtica pericia. ¡Las patatas fritas están freídas en nuestro ADN!

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